Karl
Marx. Trabajo, Fuerza de Trabajo y Plusvalor
La paradoja de
Adam Smith:
Como
vimos en clases anteriores, en sus investigaciones acerca del origen de la
riqueza, Adam Smith descubrió que el valor de un bien no dependía de su
utilidad (valor de uso), puesto que existían bienes muy útiles incluso
fundamentales para la vida (como el aire o el agua), que casi no tienen precio
o son gratis (valor de cambio), y otros bienes, como los diamantes, que no
tienen ninguna utilidad y, sin embargo, tienen un precio muy elevado. A partir
de ello, este autor “descubrió” que el valor de cambio de un bien depende de la
cantidad de trabajo “acumulado” que posea ese bien, y es lo que le permitirá
ser cambiado por bienes cualitativamente diferentes, pero iguales en el hecho
que son productos del trabajo humano.
El
problema que surge aquí es como vincular el “valor” de un bien y su precio,
puesto que no siempre son idénticos. Para ese problema, recordemos que Adam
Smith llegó a la conclusión del “precio natural”, y explicó sus variaciones a
partir de la ley de la oferta y la demanda. ¿Cómo se formaba ese precio
natural? Para Smith, este precio surgía de la suma de los “factores
productivos” que participan en la elaboración de un bien (el trabajo, la tierra
y el capital). Cada uno de estos factores recibe un pago por su contribución.
El trabajo recibe un salario, la tierra una renta y el capital una ganancia. El
problema, como podemos observar, es que aparece una visible contradicción en
esta teoría, puesto que, si es el TRABAJO la fuente de toda riqueza, ¿Por qué
los “trabajadores” se llevan la parte menor y no la mayor de la riqueza
producida? ¿Cuál es el TRABAJO que aporta en sí el inversor/patrón, si muchas
veces no realiza ninguna actividad productiva?
Para
esta cuestión, Adam Smith, nos ofrece la siguiente respuesta: la ganancia del
“capitalista” no se debía a su aporte en el “trabajo” en sí, sino que era una
compensación “social” a su “inversión”, siendo que esta sólo era posible por la
postergación en él de un consumo en el presente. Esa compensación supone un
“riesgo”, puesto que es posible que ese negocio/inversión “fracase”. Por este
motivo, para Adam Smith, es que existe la ganancia. Si esta compensación/premio
no existiese, según este autor, nadie tendría motivos para invertir. Nadie
invierte 100 para ganar 100. La ganancia es, entonces, un premio que obtiene el
capitalista por “asumir” el riesgo de invertir a costa del goce de un consumo
presente.
La respuesta de
Marx “trabajo” y “fuerza de trabajo”:
Karl Marx comienza
su exposición haciéndose la siguiente pregunta: Si en la esfera de la
circulación no puede crearse nuevo valor (puesto que no agrega “trabajo” a la
mercancía), y si el intercambio siempre tiene lugar entre valores equivalentes
¿puede explicarse la ganancia capitalista con otra lógica que no sea el
“premio” que recibe el capitalista por su riesgo?
Para Marx,“la
transformación del dinero en capital ha de desarrollarse sobre la base de las
leyes inmanentes al intercambio de mercancías, de tal modo que ese mismo
intercambio sirva como punto de partida. Nuestro poseedor de dinero, tiene que
poder comprar mercancías a su valor, venderlas a su valor en el mercado y, sin
embargo, obtener una ganancia de este mismo proceso”, ahí está la
dificultad del problema.
Para dar respuesta a
este enigma, Marx demostrará que es necesario desplazar el análisis de la
esfera de la circulación (mercado, leyes de oferta y demanda), a la de la
producción.
Para que el valor
adelantado en la circulación bajo la forma de dinero, “le vuelva” al final del
proceso a su propietario inicial como dinero incrementado, o en términos de
Marx Plus Valor (La fórmula sería, Dinero – Mercancía - + Dinero, que en
economía se llama reproducción ampliada).
Para que esto
suceda, el inversor capitalista necesita encontrar en el mercado, una mercancía
cuya uso o consumo productivo (en el proceso de producción), tenga la propiedad
de aumentar el valor del bien. Es decir, que el precio de esa mercancía
“produzca” una cantidad de valor superior a lo que le cuesta al capitalista
inversor. Y Marx encuentra que esa mercancía especial es: LA FUERZA DE TRABAJO
(la fuerza productiva de los trabajadores), diferente al trabajo (el producto
de la aplicación de esta fuerza productiva sobre un objeto). Ejemplo, para un
carpintero la fuerza de trabajo sería su capacidad de producción que se paga
por horas, y su trabajo, una mesa, una silla, un ropero, etc.
¿Cómo se establece
para Marx el valor de la fuerza de trabajo, que en nuestras sociedades se
percibe generalmente bajo la forma de “sueldo” (pago por una cantidad de tiempo
de trabajo)?
Como para Marx, la
fuerza de trabajo es “una mercancía más” que se ofrece y se compra en el
mercado, su valor se establece de la misma forma que las otras mercancías.
El valor de la
fuerza de trabajo, al igual que el de toda mercancía, se determina por el
tiempo de trabajo necesario para la producción, y por lo tanto también para la
reproducción de ese bien. Como la fuerza de trabajo supone la existencia de
personas “vivas”, su producción, pues, es lo que necesita este para seguir
existiendo. Para su conservación, el individuo vivo requiere cierta cantidad de
medios de vida (alimentos, hogar, educación, etc.). Dicho de otra manera, el
valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios necesarios para la
reposición de esa misma fuerza. El individuo que ha trabajado hoy, y gastado su
energía bajo la forma de “fuerza de trabajo”, debe poder “recuperar” esa
energía para repetir mañana el mismo trabajo.
Fuerza
de Trabajo, Plusvalor y Explotación:
Ahora, según Marx
podemos entender de donde surge la ganancia capitalista, o ese valor extra
/plus-valor). Puesto que el inversor capitalista no está obligado a contratar
fuerza de trabajo, sólo contratará aquella cuyo salario sea menor al valor
agregado a los bienes producidos. Por ejemplo, contratará a un carpintero
siempre que su salario equivalga sólo a una parte del producto realizado. (Un
carpintero cobra por jornada de 9 Hs., donde agrega 9 Hs. de valor a los
bienes, pero su salario para reproducir su fuerza de trabajo es equivalente
solo a 4 Hs. de trabajo). Esta acción por la cual el capitalista se apropia de
una parte del trabajo del trabajador, recibe para Marx, el nombre de EXPLOTACIÓN
DE LA FUERZA DE TRABAJO.
En este sentido, el
secreto de la explotación y la acumulación capitalista consiste, en que los
trabajadores están obligados a trabajar más tiempo del necesario para su propia
reproducción, mientras otras personas se apropian de los frutos de este plus-trabajo,
bajo la forma de plus-valor.
Marx denomina
plusvalía absoluta a la ganancia total en números que el capitalista logra de
cada obrero. Por ejemplo, le paga por 4hs cuando el agrega un valor de 10hs, la
plusvalía absoluta es 6hs. Y denomina plusvalía relativa, a la proporción entre
las horas que el trabajador trabaja para si mismo, y las que trabaja para
producir la ganancia del inversor. En este caso la plusvalía relativa seria de
6 dividido 4, 1,5.
La
acumulación originaria y la mercantilización del trabajo y la emergencia de las
clases sociales:
Debe tenerse en
cuenta, que la fuerza de trabajo no existió siempre bajo la forma de una
mercancía que puede ser comprada y vendida en el mercado. Su transformación en
mercancía fue el resultado de un proceso histórico de despojo y expropiación
fundado en la violencia, que dio lugar a un nuevo sujeto histórico: los
trabajadores libres. Libres en un doble sentido: libres en tanto que ya no
pertenecen a otros (jurídicamente libres, es decir, no esclavos o siervos de la
gleba, sin dueño), y libres en tanto despojados de todo medio de producción que
les permita realizar la fuerza productiva de su trabajo de forma independiente
(es decir, sólo tienen SU FUERZA DE TRABAJO). Este proceso que dio lugar al
surgimiento, para Max de dos clases sociales. 1) La de los trabajadores libres
y 2) La de los propietarios de los medios para poder realizar el trabajo
(maquinas, herramientas y materias primas), llamados CAPITALISTAS.
Este proceso,
conformó la llamada ACUMULACIÓN ORIGINARIA. División que debe reproducirse
continuamente, para que el capitalismo siga funcionando.
Como señala Marx en
su libro:
“El dinero y
la mercancía no son capital desde un primer momento, como tampoco lo son los
medios de producción y supervivencia. Estos requieren ser transformados en
capital. Pero esta transformación misma sólo se puede operar bajo determinadas
circunstancias coincidentes: es necesario que se enfrenten y entren en contacto
dos clases muy diferentes de poseedores de mercancías; por un lado, los
propietarios de dinero, de medios de producción y de subsistencia, a quienes
les toca valorizar, mediante la compra de fuerza de trabajo ajena, la suma de
valor de la que se han apropiado, al otro lado, trabajadores libres, vendedores
de la fuerza de trabajo propia y por tanto vendedores de trabajo. Con esta
polarización del mercado de mercancías están dadas las condiciones
fundamentales de la producción capitalista. La existencia del capital presupone
la separación entre los trabajadores, las condiciones para poder realizar su
trabajo de forma independiente y, por tal, el producto de su trabajo. Una vez
establecida la producción capitalista, la misma no sólo mantiene esa división,
sino que la reproduce en una escala cada vez más grande. El proceso que crea a
la relación de capital, pues, no puede ser otro que el proceso de separación
entre el obrero y los medios para poder llevar adelante su trabajo, proceso
que, por una parte, transforma en capital los medios de producción y de
subsistencia, y, por otra parte, convierte a los productores directos en
asalariados (empleados a sueldo). La llamada acumulación originaria no es, por
lo tanto, más que el proceso histórico de separación entre el productor directo
y los medios para llevar a cabo su trabajo (materias primas y herramientas y
máquinas, que son de otro). Aparece como originaria porque configura la
“prehistoria” del capital y de su forma social, el capitalismo”.
Conclusión:
Lo que aparentaba
ser una discusión excesivamente abstracta del mundo de la economía (¿de dónde
surge la ganancia capitalista?), termina, una vez resuelto el enigma, con una
cuestión esencial para entender el funcionamiento de nuestra sociedad. En
tanto, como decía Adam Smith, la fuente de la riqueza es el trabajo, la
ganancia sólo puede explicarse como una apropiación que realiza un sector
improductivo (el capital, personificado en cada caso en sus propietarios), del
trabajo ajeno. Aquello que hoy asume la forma jurídica contractual como
“relación de dependencia” o “monotributo”, examinado desde la crítica de la
economía política, expresa así sus verdaderos términos y alcances: trabajo para
otros, un trabajo cuya finalidad no es más que aumentar la acumulación del
capital.
ACTIVIDADES:
1
- ¿Cuál es la paradoja que presenta la “teoría del valor trabajo” de Adam
Smith? ¿Cuál es la solución que encuentra este autor?
2
- ¿Cuál es la respuesta metodológica que encuentra Karl Marx, para resolver
esta paradoja?
3
- ¿Cómo se resuelve la paradoja de que, comprando los bienes a su valor, el
capitalista obtiene una ganancia (plusvalor)?
3
- ¿Qué diferencia existe entre “trabajo” y “fuerza de trabajo”? ¿Cuál es el
“costo” de la fuerza de trabajo?
4
– En las sociedades capitalistas ¿bajo que forma se percibe la remuneración por
el uso de la fuerza de trabajo?
4
- ¿Qué es la plusvalía? ¿Cómo se consigue? ¿Cómo se vincula con el concepto de
explotación?
5
- ¿Qué diferencia existe entre la plusvalía absoluta y la plusvalía relativa?
6
- ¿Cuáles son las dos situaciones necesarias para que se pueda dar la
“explotación” del capital sobre le trabajo según Marx? ¿Cómo se relaciona esta
cuestión con la llamada “acumulación originaria”?
7
- ¿Qué clases existen en el capitalismo para Marx y cuáles son sus
características?
8
- ¿Qué relación puede establecerse entre este texto, y la ficha “el trabajo
alienado”?
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